Cómo calmar un sistema nervioso hiperactivado: 7 prácticas basadas en la ciencia para reducir el estrés
- Raquel Maitri

- hace 4 días
- 4 min de lectura
¿Sientes que tu mente nunca termina de desconectar?
Puedes estar trabajando, respondiendo mensajes, cuidando de otras personas y cumpliendo con todas tus responsabilidades, y aun así sentirte tensa, agotada, emocionalmente sobrepasada o incapaz de relajarte de verdad.
Esto no significa necesariamente que seas débil o que estés haciendo algo mal. En muchos casos es una señal de que tu sistema nervioso lleva demasiado tiempo bajo estrés.
La vida moderna mantiene al cerebro constantemente estimulado: presión laboral, exceso de información, preocupaciones, exigencias emocionales y la sensación de tener que estar siempre disponible. Con el tiempo, el cuerpo puede acostumbrarse a funcionar desde un estado de activación crónica, también conocido como modo supervivencia.
Aprender a regular el sistema nervioso es una de las habilidades más importantes para proteger tu bienestar mental, emocional y físico.

¿Qué ocurre cuando el sistema nervioso está hiperactivado?
El sistema nervioso autónomo tiene dos grandes ramas:
Sistema nervioso simpático: prepara al cuerpo para actuar (lucha o huida).
Sistema nervioso parasimpático: favorece el descanso, la digestión, la recuperación y la restauración.
El estrés no es el problema en sí mismo. El problema aparece cuando el cuerpo no recibe suficientes señales de seguridad para volver a un estado de regulación.
Algunas señales frecuentes son:
pensamientos acelerados,
tensión muscular,
respiración superficial,
irritabilidad,
dificultad para dormir,
reactividad emocional,
preocupación constante,
cansancio incluso después de descansar,
sensación de estar desconectada de ti misma.
Estos síntomas suelen estar relacionados con estrés crónico, agotamiento emocional y burnout.
1. Empieza por la respiración
Una de las formas más rápidas de influir en el sistema nervioso es a través de la respiración consciente.
Respiración 4–6
Inhala por la nariz durante 4 segundos.
Exhala lentamente durante 6 segundos.
Repite durante 2–5 minutos.
La exhalación más larga ayuda a activar suavemente el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo una mayor sensación de calma y seguridad interna.
2. Escucha lo que tu cuerpo está intentando decirte
Muchas personas intentan gestionar el estrés únicamente desde la mente, pero el sistema nervioso se expresa sobre todo a través del cuerpo.
Haz una pausa y pregúntate:
¿Dónde siento tensión ahora mismo?
¿Tengo la mandíbula apretada?
¿Mis hombros están elevados?
¿Mi abdomen está contraído?
¿Qué gesto de cuidado sería útil en este momento?
Esta práctica desarrolla la interocepción, la capacidad de percibir las señales internas del cuerpo, fundamental para la regulación emocional.
3. Reduce el “estrés de fondo” que ya no percibes
El estrés crónico rara vez proviene solo de grandes acontecimientos. Muchas veces se construye a partir de pequeñas activaciones repetidas:
revisar el móvil constantemente,
hacer varias cosas a la vez,
trabajar sin pausas,
comer con prisa,
consumir noticias negativas durante todo el día,
decir sí cuando necesitas descanso.
Elige una sola fuente de estrés de fondo y redúcela un 10 % esta semana. Los cambios sostenibles empiezan por pequeños ajustes.
4. Usa mindfulness para interrumpir los bucles mentales
Un sistema nervioso hiperactivado suele ir acompañado de pensamientos repetitivos y anticipatorios.
Prueba este ejercicio sencillo:
Reset de 3 pasos
Observa: “Estoy atrapada en un bucle de estrés”.
Nombra: “Esto es preocupación”, “esto es presión” o “esto es miedo”.
Vuelve: dirige tu atención a una sensación física concreta: la respiración, los pies apoyados en el suelo o el contacto de tus manos.
Este pequeño espacio entre tú y el pensamiento puede reducir significativamente la reactividad emocional.
5. Crea un pequeño ritual diario de seguridad
El sistema nervioso responde muy bien a la repetición y la previsibilidad.
Tu ritual puede ser:
una infusión sin pantallas,
estiramientos suaves,
escribir unas líneas en un cuaderno,
una meditación breve,
leer durante 10 minutos,
escuchar música tranquila antes de dormir.
El objetivo no es hacerlo perfecto, sino enviarle a tu cuerpo el mensaje:
“Durante unos minutos, no tengo que hacer ni demostrar nada.”
6. Practica autocompasión en lugar de autoexigencia
Muchas personas responsables y perfeccionistas reaccionan al estrés siendo más duras consigo mismas:
“Debería poder con todo”.
“Tengo que hacerlo mejor”.
“No puedo permitirme bajar el ritmo”.
“Los demás lo gestionan mejor que yo”.
La investigación sobre autocompasión muestra que tratarnos con amabilidad en momentos difíciles se asocia con menos estrés, mayor resiliencia emocional y hábitos más saludables.
Prueba a cambiar:
“¿Qué me pasa?”
por:
“¿Qué está ocurriendo dentro de mí y cómo puedo apoyarme ahora mismo?”
7. Recuerda que regularte es una práctica, no una solución rápida
La calma profunda rara vez aparece gracias a una sola técnica.
Se construye a través de experiencias repetidas de:
seguridad,
descanso,
conciencia corporal,
límites saludables,
honestidad emocional,
relaciones de apoyo,
atención plena,
autocuidado constante.
Piensa en la regulación del sistema nervioso como un entrenamiento interno, no como una meta que se alcanza de una vez para siempre.
Si últimamente te has sentido mentalmente agotada/o, emocionalmente sobrepasada/o o desconectada/o de ti misma/o, quiero que recuerdes algo importante:
Tus respuestas de estrés no son tu identidad.
A menudo son señales de que tu cuerpo y tu mente han estado intentando protegerte durante demasiado tiempo.
No tienes que resolverlo todo sola/o.
Aprender a calmar el sistema nervioso suele ser más fácil cuando cuentas con apoyo, reflexión y herramientas prácticas adaptadas a tu vida real.
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Ten paciencia contigo misma/o. La sanación rara vez es una línea recta, y hasta el paso más pequeño hacia una mayor calma, claridad y comprensión interior tiene un valor enorme.
Gracias por dedicar unos minutos a hacer una pausa, respirar y volver a conectar contigo hoy.
Con cariño,
Raquel · Calma Concept

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